miércoles, 10 de octubre de 2012

SE DESLIZA LA TARDE

























Se desliza la tarde por mi garganta 

y una gota de vanidad sin contornos 


desvencija la soledad desgastada. 


En una sopa de letras nadamos


con sal en las pestañas.


El acre soplo del silencio 


llena la penumbra de amarillo 


sucio y lento a intervalos cortados. 


Entre volutas nos desconocemos. 


Capa a capa. Verso a verso.



Imagen:  EILEEN YARITJA STEVENS PILTATI, 2006


martes, 9 de octubre de 2012

LATE LA NOCHE



 
























Late la noche.
No quiero la violencia de la luz cegadora.
Sí beber del caos,
precipitarme en las sombras
y ahondar a cielo abierto.
Las palabras sin voz
ensordecen mi cerebro.
El viento trae nombres
sin raíz,
sin norte.
Como esa lagartija
que permanece quieta,
vertical
desafiando el estupor
de una mañana clara
y el supuesto camino
del horizonte.




Imagen: Lagartija. 

lunes, 8 de octubre de 2012

ESCENARIO




 

 
 










La lluvia le lava la cara al aire
y las penas se licuan
en las gargantas de los bares.

Quisiera unas tijeras
para prender este fragmento
sin tragedias de salón
y acotar un intervalo
de cuerpos felices,
en tanto el escenario,
tras la verja, exhala una mota
de cielo limpio, tierra húmeda
y quietud evaporada.

Imagen: Tomory Dodge, "Daisy Cutter," 2008

miércoles, 3 de octubre de 2012

LA DANZA DE LA VIDA DE MUNCH




















Deambulas en el desorden.
Te sumerges, expectante,
en el trajín de lo venidero.
El horizonte se acerca y se aleja,
ya brillante, ya oxidado.
Sospechas un margen de error
incalculable. Es ley de vida.
Las vivencias surcan los rostros
como rayos de sol acumulados,
mientras la memoria es el oleaje
que allana los recuerdos.
Somos playas vapuleadas mil veces
anhelantes aún de huellas nuevas.

SE ESFUMÓ



Se me esfumó un poema. 
Se fue con viento fresco, 
evanescente, apenas sin dejar rastro. 
Sólo un escalofrío húmedo 
como un ente del otro lado
que te sopla a la oreja 
y te clava ojos invisibles 
y te lee sin palabras 
la espina dorsal, 
la corriente sanguínea, 
los sueños, el metatarso, 
los secretos menores y mayores, 
el hueso sacro, 
las ideas, las penas, las alergias, 
hasta el centro de la médula 
y la memoria y sus fallos.
No lo noté entonces. 
Pero abrí la ventana, 
miré a lo lejos, 
ordené los cojines del cuarto, 
encendí un incienso 
y me quedé pensando
que algo había volado. 
La temperatura bajó levemente. 
Me dí cuenta con un tenue soplo 
que dejó un nudo 
hueco en mi garganta.

Salvador Dalí 
Muchacha en la ventana, 1925