
Las palabras luchaban por salir de su boca. Bullían nerviosas como banco de peces. Así que se vistió de cordura y prudente indiferencia, apretó la mandíbula y un silencio sin cuerpo ocupó la habitación. Era lánguido, gaseoso, pero a su vez pesaba, obturando conductos interiores extraños.
Hay silencios sosegados y otros como aquél, turbios, opacos, tóxicos, contaminados.
Imagen: Pablo Picasso. 1939 Portrait de Marie-Thérèse Walter
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